jueves, 17 de noviembre de 2016

Balance...

"Las aventuras de Bill el Largo" llevan casi un año en danza desde que se publicaron, así que quizá sea hora de hacer balance. Las ventas, por supuesto, escasas, pero no me refiero a ese tipo de balance. Si han servido para pagar alguna que otra botella de absenta, ¿qué más se puede pedir este otoño?

El lanzador de cuchillos echó a andar tanto tiempo atrás que, si fuera una criatura real, ahora mismo estaría en plena pubertad; por suerte es pura ficción y no he de aguantarle desafíos ni desplantes al creador. "Las aventuras..." han supuesto un punto y aparte en sus vivencias. Sus aventuras cortas, fruto de un periodo bisagra en mi propia existencia, van a dejar paso, por un tiempo, a tentativas más largas. Se está fraguando una novela gráfica de larga extensión lejos de las olas y el crujir de los maderámenes, sin gaviotas ni vientos crueles que portan maldiciones ululantes. Saldada la cuenta, de momento, con el mar, -y con Hugo-, nos alejamos hacia introspecciones telúricas.

Mientras avanzan sus nuevas aventuras, a buen paso, tenemos novedades editoriales en ciernes. Antes del Dies natalis Solis invictis se publicará un proyecto al que tengo especial cariño. Hablaremos de él más adelante, pero aquí dejo un pequeño avance.

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